Taiwán cuenta actualmente con 143 estaciones de distribución de alimentos y cadenas de suministro que están «totalmente planificadas» en caso de una invasión de China, aseguró este miércoles el ministro taiwanés de Agricultura, Chen Junne-jih, en sede legislativa.
En declaraciones recogidas por la agencia de noticias CNA, el funcionario afirmó que la isla dispone de «cinco meses y medio de reservas públicas de granos» que podrían aumentar a «alrededor de ocho o nueve meses si la cosecha (de este año) es buena».
Según Chen, las reservas estatales «normalmente duran entre ocho y doce meses», pero Taiwán también tiene depósitos privados de cereales, por lo que las necesidades alimentarias de la isla podrían cubrirse durante un año.
El ministro respondió de este modo a las preocupaciones planteadas por Weng Hsiao-ling, legisladora del principal partido de la oposición, el Kuomintang (KMT), quien citó un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) sobre cómo China podría bloquear Taiwán.
El documento, publicado en agosto del año pasado, sostiene que un bloqueo chino podría impedir totalmente la entrada de barcos a Taiwán, que importa alrededor del 70 % de sus alimentos y del 97 % de su energía.
De hecho, durante sus últimas maniobras militares a gran escala alrededor de Taiwán, realizadas en octubre de 2024, el Ejército chino simuló el bloqueo y toma de control de puertos y áreas clave de la isla.
Un «acto de guerra»
Posteriormente, el ministro taiwanés de Defensa, Wellington Koo, subrayó que el bloqueo podría ser considerado por sí mismo un «acto de guerra» de acuerdo a la definición de Naciones Unidas, ya que, para hacerlo, el Ejército chino debería prohibir totalmente la entrada de barcos y aviones a Taiwán.
- Taiwán se gobierna de forma autónoma desde 1949 bajo el nombre de la República de China y cuenta con unas Fuerzas Armadas y un sistema político, económico y social diferente al de la República Popular China, destacando como una de las democracias más avanzadas de Asia.
Sin embargo, Pekín considera a la isla como una “parte inalienable” de su territorio y en los últimos años ha redoblado su campaña de presión contra ella para concretar la “reunificación nacional”, clave en el objetivo a largo plazo del presidente, Xi Jinping, de lograr el “rejuvenecimiento” de la nación china.