La Organización de las Naciones Unidas (ONU) dijo este viernes que ha aprobado destinar cinco millones de dólares para apoyar el trabajo humanitario en Birmania (Myanmar), donde cientos de personas perdieron la vida por un devastador terremoto de magnitud 7,7, al tiempo que llamó a hacer donativos a favor de esta causa.
El Fondo de Respuestas de Emergencia (CERF, en inglés) movilizará este dinero, como es habitual, a través de las distintas agencias de ONU que operan en Birmania, donde el organismo multilateral estima que cerca de 20 millones de personas, un tercio de la población, tiene necesidades básicas insatisfechas, una situación que ha empeorado después del sismo.
Comunidades afectadas
El terremoto y las sucesivas réplicas «se produjeron en un contexto de altos niveles de necesidades y vulnerabilidad preexistentes, lo que exacerbó aún más los desafíos que enfrentan las comunidades afectadas, incluidas muchas personas que ya estaban desplazadas» por el conflicto en Birmania, dice un texto de la ONU.
La organización espera apoyar acciones como atenciones médicas, brindar alojamiento, alimentos y agua a los afectados.
El jefe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), Tom Fletcher, afirmó en X que los equipos de crisis de la agencia «están respondiendo rápidamente».
Otras agencias de la ONU y ONG como World Vision y Christian Aid también se están movilizando en el terreno para llegar a las víctimas.
La junta militar que detenta el poder en Birmania desde que diera un golpe el 1 de febrero de 2021 hizo el viernes un inusual llamamiento de ayuda internacional tras decretar el estado de emergencia ante los daños causados.
Así lo confirmó a EFE el portavoz de la junta, Zaw Min Tun, en un breve mensaje por telefonía móvil.
El temblor se registró a las 12:50 hora local (6:20 GMT) a 10 kilómetros de profundidad en la región birmana de Sagaing y el epicentro se situó a unos 17 kilómetros de Mandalay, la segunda ciudad del país asiático con 1,2 millones de habitantes, informó el Servicio Geológico de Estados Unidos, que mide la actividad sísmica en todo el mundo.
Este organismo estima que el sismo ha dejado cientos de fallecidos y que hay una «alerta naranja (la segunda más grave tras la roja) por muertes y pérdidas económicas relacionadas con el temblor«.